martes 20 de diciembre de 2011

Revisionando el 19/20 (once minitesis alegóricas) Por Eduardo Grüner


Transcribimos este texto de Eduardo Grüner publicado en el suplemento especial de Página 12 del 19 de diciembre. Resulta uno de las mejores reflexiones hecha en esta conmemoracíón


Revisionando el 19/20 (once minitesis alegóricas)



Por Eduardo Grüner


1 ¿En qué se parecen las tumultuosas -y luctuosas- jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, que ya son también un hecho * histórico, a la "polvareda" (así se la ha de  nominado) levantada por la inauguración de un nuevo -ya hay otros- instituto de revisionismo histórico? Absolutamente en nada, se diría.
Precisamente por eso vale la pena hacer el ensayo de ponerlas juntas. Para revisar(las).


 2 Revisionar diciembre del 2001 arroja una primera conclusión: pasaron diez años, no ocho, de lo que ha dado en llamarse el "retorno de la política".
Fue en el 2001, no en el 2003. "Política" no es solamente lo que hacen el Estado y su sistema de partidos. No es que antes del 2001 no la hubiera, se entiende. Pero allí se abrió una dimensión nueva, inesperada. El instituto es otra clase de "retorno", que se repite cada tanto: el de la "monumentalización de la experiencia histórica de los sujetos" a que aludía Walter Benjamín. El Argentinazo fue un acontecimiento, el instituto una normalización, sucedánea de otras.

 3 El Argentinazo fue, en el 2001, una bocanada de viento fresco (hay quien dirá: un manotón de ahogado; igual es una búsqueda de aire) ante una asfixia desesperante que no dejaba salida a los sectores populares y una parte de la pequeña burguesía; el revisionismo fue, en los años '30, un soplo renovador ante la anquilosada e interesada historia "oficial", en hegemónica versión-Mitre. Tuvo sus "derechas" y sus "izquierdas", a veces duramente enfrentadas entre sí. En conjunto, de todos modos, develó a un amplio público la relación entre historia y política.
El 2001 también tuvo sus izquierdas y sus derechas (es un tema poco estudiado), pero lo que importa es que develó a k sociedad entera que se había alcanzado un límite de la política "normal".

4  El sentido central del 2001, con sus errores e insuficiencias, apuntó a ser una discontinuidad, una ruptura; el revisionismo, en general, terminó en incorporación lateral a la historia "oficial", sin modifica!! sustantivamente su lógica: unos monumentos por otros, unos jefes por otros, unos nombres de calle por otros. Las "masas", las "luchas de clases", las "bases materiales" ocuparon algún espacio pero acabaron siendo el vapor brumoso de los Héroes.

5 Hay quien afirma que diciembre del 2001 "fracasó": finalmente, no se fueron todos, y hubo un sector de la "clase política" más o menos tradicional, pero con mayor inteligencia y decisión, que supo aprovechar sus lecciones y recomponer -con su propia impronta y sus novedades, y no sin atravesar conflictos con los que no "entendieron" lo que había pasado- un cierto orden bonapartista-burgués.
Que incluyó, claro, diferencias y "reparaciones" que no hay por qué no reconocer, pero cada vez más inscriptas en la lógica global de la restauración, no solo de las leyes.



 6 Ahora bien: ¿qué quiere decir, exactamente,  fracasar? Fracasó -y no es la primera vez, desde ya- el proyecto, que no era el de todos los que salieron a la calle el 19/20, de una transformación radical de la sociedad. Hubo muchas razones para ello.
Pero el "fracaso" de un proyecto no anula necesariamente su necesidad ni la persistencia del deseo de realizarlo. Por supuesto, hay que seguir revisándolo.
Igual que a los revisionismos. ¿Mitre? No tiene revisión posible.



7 El revisionismo originario, en cambio, tuvo amplio éxito en consagrar como Héroe máximo a alguien apostrofado como "Restaurador", en detrimento de otros innovadores (pongamos, Artigas) que, aun conformándonos a la lógica de los Héroes, hubieran merecido mucho más las insignias "nacionales y populares": el que diga que su persistencia actual es un mero símbolo piensa demasiado poco de los símbolos. "Rosas", falso jefe de los caudillos realmente populares a los que muchas veces se enfrentó, Rosas, el más unitario de los federales, fue - lo mostró el marxista "nacional" Milcíades Peña, contra Mitre y revisionando a los revisionistas- el primer "Bonaparte" de la historia argentina, surgido de la llamada anarquía del año '20 (que no es el 2001, pero...), ganadero nacionalista amigote de Inglaterra. No desconocemos la Vuelta de Obligado: la ponemos en contexto, como se dice.

 8 El espontáneo frente de clases del 2001 fue una ilusión efímera, como necesariamente tenía que serlo: había vocaciones demasiado contrapuestas entre sus "derechas" y sus "izquierdas". La conciliación de clases que se busca hacer retornar una y otra vez bajo el nombre "Rosas" es otra clase de ilusión, tendiente a disimular las convergencias "por arriba" que encerraba el Rosas histórico. "Piquetes, cacerolas / la lucha es una sola" resultó una falsedad. "Mitre, Rosas son la misma cosa" podría estar más cerca de la verdad.

9 De diciembre del 2001 quedan "restos" activos '(aunque algunos hayan sido transformados, también, en "institutos"): fábricas recuperadas, asambleas, movimientos sociales y sindicales antiburocráticos, nuevos agrupamientos artístico-culturales, etcétera. Es una importante reserva de dinamismo social. De la "frescura" originaria del revisionismo histórico queda muy poco (excepción hecha de algunos grandes valores literarios). Lo que queda no parece suficiente para librar épicas "batallas culturales", a menos que lo transformemos en eso. No lo va a hacer un instituto. Igual, que florezcan mil institutos. Y también mil flores del 2001. Oponerse a ambas cosas en nombre de la "ciencia" es no querer ver la cuestión de fondo.

10 Fuera de la Argentina, y de América latina, hay un mundo que -de muy distintas y confusas maneras- está viviendo su 2001 en el 2011.
Aquí, fue en ese 2001 (no más tarde) cuando se quebró lo que algunos llamaron la hegemonía neoliberal.
Allá, en este 2011, ya hay muchos que se preguntan si el problema es sólo el neoliberalismo o es, nomás, el capitalismo como tal (incluido el más "serio"). Aquí, la crítica del neoliberalismo ya es un "instituto", un monumento. Decididamente hace falta otro "revisionismo".

11 "La falsa historia es el origen de la falsa política " (Juan B. Alberdi). "Reemplazar un mito con otro es no ganar nada: es dejar el pasado al servicio de las tácticas del presente" (George Steiner).

' Sociólogo, profesor de la UBA.